sábado, 9 de mayo de 2026

Tradiciones

 

Llega de nuevo la Semana Santa

con sus cofrades y sus costaleros

con sus turistas y sus descuideros

cuya habilidad tornan sacrosanta.

Con su parafernalia que me espanta

integrada por hábitos, sahumerios

y el procesional paso de misterios

que emociona, deprime o solivianta.

Si su ostentosidad no fuera tanta,

si el luto se mostrara más austero,

si la impostura no se evidenciara…

¡Cuánta voz silenciada en la garganta

por el átono canto plañidero

que un místico placebo más depara!

 

 

 

 

viernes, 8 de mayo de 2026

Sombras

 


No duermo ni sosiego últimamente;

apenas sé quién soy, ni si procedo

bien o mal, si me voy o si me quedo,

si trato de salir por la tangente…

Cruzo una y otra vez el mismo puente

y atravieso la sombra de un hayedo,

acompañada siempre por el miedo

a perderme en la nada de repente…

Me ilumina un destello inteligente

y paso por la tierra un solo dedo

que traza un simulacro de cadena…

Tal vez, la solución se halle en mi mente,

casi un cenobio en el que apenas puedo

soportar el clamor que me enajena.

 

 

 

 

jueves, 7 de mayo de 2026

Solsticio de invierno

 

 

Llega la Navidad con sus excesos

y su traje de invierno en este lado

del mundo, con su acento edulcorado

al que acompañan plácemes y besos.

Mostrando la tensión de algunos nexos

sin futuro, presente, ni pasado,

cuya naturaleza ha destinado

a perecer de sus destinos presos.

Podemos consumir como posesos,

—el ánimo sintiendo estimulado

por una desmesura pasajera—

o prestar atención a todos esos

laberintos que el mismo ha vulnerado

en tanto envejecíamos por fuera.

 

 

 

 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Seda gris

 

 

El cielo se ha velado en un ensayo

de oscuridad nocturna e inminente;

un lejano esplendor iridiscente

se va desvaneciendo rayo a rayo.

Mi pensamiento advierte de soslayo

que es todo igual o apenas diferente

de lo vivido con el mar enfrente

junto a un admirador llamado Etayo.

Casi siento de nuevo ese desmayo

anímico que causa el consiguiente

dolor de la esperanza defraudada…

Ni es distinto este sol del de aquel mayo,

ni es otra la conducta de la ingente,

secular y trasunta mascarada.

 

 

 

 

lunes, 4 de mayo de 2026

Depresión estacional

 

Me siento igual verano tras verano:

más sensible, más triste, más sumisa,

más desesperanzada, más remisa

a estimular mis ímpetus en vano.

Ganándole al desmayo por la mano,

coartada por inquinas y secretos,

pretendiendo explorar los vericuetos

inaccesibles del sentir humano.

¡Inútil pretensión! Tan sólo advierto

la proliferación de la amargura

fruto del colectivo desencanto

y tanta permanencia en un desierto

tratando de guardar la compostura.

¿Por qué la vida nos defrauda tanto?

 

 

 

 

domingo, 3 de mayo de 2026

Nada

 

No sé qué puedo ser, menos que nada,

menos que una pavesa por el viento

a un constante y estéril movimiento

por quién sabe qué leyes condenada.

Una energía insólita, privada

de apariencia, de voz y de contacto,

semejante a un monótono y exacto

eco entre campanada y campanada.

Invisible a la cálida mirada

y a la cálida voz también ajena,

apenas un boceto sin matices…

Sin soplo por el que ser animada,

ni sangre que se aloje en cada vena,

  ni materia que surquen cicatrices.

 

 

 

 

 

sábado, 2 de mayo de 2026

Transparencias

 

La tarde, estremecida por un escalofrío,

va oscureciendo sobre todo lo que contemplo,

como el antiguo puente, la cúpula del templo,

la dorada arboleda o la plata del río.

Se trata de un instante mágico, uno de esos

en los que prevalece la dinámica interna,

proyectando al espacio la medular y eterna

súplica trascendida de los humanos huesos.

Recaba, sin embargo, mi atención la existencia

mostrando apenas unas comunes actitudes

y relativizando defectos y virtudes

uniformados bajo idéntica apariencia.

Se entrecruzan los pasos, lentos o acelerados,

de cuantos transeúntes diviso en movimiento

con no pocos Oteros dignos de su talento

no menos que los otros ni más ensimismados.

Quizá haya quien eleve su mirada a la altura

en un momento dado, como buscando un hito,

y sorprenda brillando allí, en el infinito,

al estratificado fulgor de la ternura.

Poco a poco, la tarde va cerrando los ojos

y sobre ella descienden postreros resplandores

para velar las causas de todos sus pudores

con tenues blondas grises y tafetanes rojos.

Se produce un conato de cósmica agonía

antes de que infinitas farolas alineadas

iluminen a tantas sombras abandonadas

al medio nocturno de la melancolía.

 

 

 

 

De viaje

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