domingo, 3 de mayo de 2026

Nada

 

No sé qué puedo ser, menos que nada,

menos que una pavesa por el viento

a un constante y estéril movimiento

por quién sabe qué leyes condenada.

Una energía insólita, privada

de apariencia, de voz y de contacto,

semejante a un monótono y exacto

eco entre campanada y campanada.

Invisible a la cálida mirada

y a la cálida voz también ajena,

apenas un boceto sin matices…

Sin soplo por el que ser animada,

ni sangre que se aloje en cada vena,

  ni materia que surquen cicatrices.

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mil novecientos cuarenta

  (Imaginando)   Veo una calle del Madrid diezmado en el que tantos negros abanicos agitados, más grandes y más ...