No hay nada nuevo bajo el Sol; la Tierra
parece ir a saltar hecha pedazos;
surgen aquí y allá los aletazos
del pavoroso cóndor de la guerra.
La hambruna es una herida que no cierra,
la furia multiplica sus zarpazos
y el desamor enfría los regazos
que a lejanías íntimas destierra.
Tristemente, legamos un futuro
a nuestros descendientes más que incierto
y el ejemplo de ser tal como somos:
carne de yugo y soledad, oscuro,
patético clisé del desconcierto;
una infinita cifra de “eccehomos”.
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