No duermo ni sosiego últimamente;
apenas sé quién soy, ni si procedo
bien o mal, si me voy o si me quedo,
si trato de salir por la tangente…
Cruzo una y otra vez el mismo puente
y atravieso la sombra de un hayedo,
acompañada siempre por el miedo
a perderme en la nada de repente…
Me ilumina un destello inteligente
y paso por la tierra un solo dedo
que traza un simulacro de cadena…
Tal vez, la solución se halle en mi mente,
casi un cenobio en el que apenas puedo
soportar el clamor que me enajena.
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