domingo, 31 de mayo de 2026

Esta noche

 



Esta noche, volviendo del  teatro

con la propia emoción por compañera,

he creído sentir por un instante

tu silueta escoltando mi silueta;

la enérgica ternura de tu mano

amparando la mía más pequeña,

tu paso, más rotundo que mi paso,

y tu voz, respondiendo a mi vehemencia…

Sé que en algún lugar desconocido,

ignoto compañero, tú me esperas

con la sinceridad a flor de labios

y el corazón clamando de impaciencia.

 

Que, en tanto advierto yo frente al espejo

la abatida expresión que éste refleja,

tú de escrutar no dejas los semblantes

femeninos que de paso contemplas,

buscando entre los unos y los otros

ése en que tal vez me reconocieras

y que a veces, un gesto, una mirada,

te instan a preguntarte: “¿Será ella?”

 

Pero yo sigo aquí, todas las horas

del día dedicada a mis tareas,

siendo trabajadora y siendo madre,

alargando el dinero que no llega,

lamentando jornada tras jornada

el régimen de afanes y carencias

en que, ya no recuerdo desde cuándo,

se desarrollan nuestras existencias.

 

Me muevo en busca del papel en blanco

igual que el reo en pos de la promesa

de indulto, o el anhelo del náufrago

exhausto que divisa una ribera…

 

Y escribo lentamente, respetando

concisión, armonía y otras reglas

que someten un rayo de esperanza

al cadencioso ritmo del poema;

anhelando escuchar en el silencio

tan sobrecogedor que me rodea

un estímulo apenas perceptible

que me ayude a seguir como respuesta.

 

Mas persiste el silencio, despiadado

o indiferente, cuando estoy despierta,

y grato en ese tiempo destinado

al reposo con el que se me premia.

 

Sólo durante el mismo alguna noche,

en medio de un inquieto duerme-vela

he percibido un hálito de vida

invadiendo mi alcoba a su manera,

 

con esa tenue voz de enamorado

que, tras una ardua búsqueda, me encuentra

a través de telúricas distancias

y me murmura tiernamente: “Sueña…”

 

 

 

 

sábado, 30 de mayo de 2026

Días contados

 


 

Paso unos días en la casa ajena,

donde temo hacer algo inadecuado

—aunque vaya despacio y con cuidado—

mientras de hallarme sola siento pena.

Por qué tanto sufrir: es mi condena

esta soledad en que me ha tocado

vivir, sin saber si es mala o buena.

La creación precisa estar serena

de ánimo, tenaz en el desvelo,

sintiendo la pasión más delirante

para que su lectura sea amena,

y, tan hiriente como un escalpelo,

algún vocablo torne emocionante. 

 

 

 

 

miércoles, 27 de mayo de 2026

Guerra fría

 


 

Dilata, corazón, mis lagrimales

y, en el peor de mis atardeceres,

tú, que sabes de tantos padeceres,

deja que el llanto al fin corra a raudales.

¿Quién nos agrede? ¿Mandos especiales

trucados en siniestros mercaderes?,

¿líderes que manejan sus poderes

adquiridos cual látigos letales?

¡Qué crueldad, la suya! ¡Qué deberes

sus egos denominan estatales!

Son sólo espurios logros materiales

esos tributos y sus menesteres.

Que el número no importa de mortales

para dejar de serlo tantos seres.

 

 

 

 

lunes, 25 de mayo de 2026

Convicción

 


 

Las propias emociones por mi celo

veladas obedecen al  latido

de un corazón que ya tomó partido:

el de alentar el más humano anhelo.

Aun sintiendo en mi carne un escalpelo

del propio desamor en ella hundido,

considero olvidado por sabido

que la vida del hombre no es un duelo

constante con el hombre; que la vida

es un caudal del que su propietario

ignora lo que vale, que es urgente

liberar la ternura reprimida

por algún mandamiento imaginario

y amar esperanzada, intensamente.

 

 

 

 

sábado, 23 de mayo de 2026

Caótica primavera

 


 

¿Cómo distinguir algo en esta bruma?,

¿cómo atisbar un nítido horizonte

que guíe nuestros pasos hasta el monte,

el campo abierto o la marina espuma?

Un virtual bombardeo nos abruma

y parece indicarnos: Tú, disponte

a atravesar el mítico Aqueronte

 y que tu intrepidez el riesgo asuma.

Intento describir a vuelapluma

la angustia por el caos exacerbada,

con una voz de escaso recorrido

al astro rey rogando que consuma

su fuego a peste tan descontrolada,

causante de un pavor indefinido.

 

 

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

De nuevo, Navidad

 


 

Me siento una vez más ante el teclado

y contemplo las letras desvalidas,

pendientes de estas yemas ya curtidas

que desde la emoción las han pulsado.

Quiero que cada verso fluya: airado,

producto de mareas distendidas,

o flujo de palabras trascendidas

de un manantial de voces silenciado…

¿Qué quieres iniciar, verso extraviado

entre las luminarias encendidas

sobre la afectación y el descontento?

Tal vez, algún reproche moderado,

quizá unas disensiones contenidas,

o la melancolía de un lamento.

 

 

 

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Decrepitud

 

 


 

Ante mí tengo lo más placentero

que haya soñado hacer en esta vida.

Y, sin embargo, me siento sumida

en no sé qué marasmo lastimero.

Un claustro monacal es lo primero

que concibe mi mente distraída

y una paz arbolada y florecida

como entorno más próximo y señero.

¿Existirá la trocha o el sendero

que llegue al monasterio hospitalario

en que pudiera ser acomodada?

Que aquí la libertad se halla trucada

y cada cual pasea su calvario

por el falso tumulto callejero.

 

 

 

 

martes, 19 de mayo de 2026

El instante

 


 

Insólito momento, no incluido

en agenda ninguna por mi parte,

ajeno a cualquier cita con el arte

o a un afán rescatado del olvido.

Es… de los huracanes un descuido

que sacude el crespón de mi estandarte.

(No irás tú, siempre terne, a desgarrarte

ni a declinar a causa del rugido…)

Ignoro si es mi voz la que ha surgido

—clara, templada, firme y armoniosa

en su declamación— para afirmarte

que la percepción propia no reposa

 y sabrá, andando el tiempo, valorarte

 como un fugaz presente merecido.

 

 

 

 

 

domingo, 17 de mayo de 2026

Evocación

 

 

Esta glorieta bajo mi ventana

una extensión más amplia me recuerda

aquellos tiempos de mi edad temprana

en que hube de crecer ilusa y lerda.

¡Qué cautiverio aquél, qué cautiverio

en que la incomprensión prevaleciera!

¡Y qué saeta, la que reluciera

atravesando el vasto cementerio!

Hoy hace frío en esta primavera

tantos años después, aunque en lo alto

brille un sol que a las nubes ha vencido.

Y en este transitar, el de la espera,

rueda mi corazón por el asfalto

sintiéndose cansado y resentido.
 
 
 
 
 
 

miércoles, 13 de mayo de 2026

Etereidad

 

 

Me sé etérea semblanza de la angustia

rozando en ocasiones un terreno

apenas abonado por el cieno,

que da unas flores de apariencia mustia.

Sé que no tengo ni lugar ni nombre,

que no nací, ni he de morir mañana,

que soy esencia tímida y arcana

y apenas de vivir todo me asombre.

Debo vagar sin tregua por la vida

—dejando mi contacto apenas huella

en la atrofia tenaz de los barbechos—

y titilar apenas, dividida

en múltiples fulgores de una estrella

oculta en el verdor de los helechos.

 

 

 

 

martes, 12 de mayo de 2026

Reflexiones matinales

 

 

Me asiste el desconcierto de las horas tempranas,

cuando nuestras retinas adormecidas antes

confunden fantasías de molinos, gigantes

y arreboles con formas de imágenes paganas.

Es ese tiempo en el que detrás de unas ventanas

—a menudo, pupilas de límites frustrantes—

suenan despertadores, se despiden amantes

y comienzan a alzarse las primeras persianas.

En que las conjeturas invaden mis mañanas,

quizá sobre el afecto y los condicionantes

que a veces ejecutan prácticas delirantes

propias de inclinaciones atávicas o insanas.

Sobre las desmedidas ambiciones humanas,

las megalomanías de cuantos arrogantes

sujetos constituyen las castas dominantes

de gregarias legiones que desfilan sin ganas.

O la palabrería que nos llega en lejanas

sartas articuladas por nuestros gobernantes,

percibidas por unos potenciales votantes

poco más persuasivas que el croar de las ranas...

Nuestra naturaleza es selectiva, y vanas

las esperanzas de que unos genes mutantes

modifiquen los portes en los senos gestantes

de crías concebidas sumisas o tiranas.

 

 

 

 

 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

Chiquitito

  

No me llores, mi niño, no me llores,

que ya sale la luna y esta noche

veremos de luceros un derroche

que nos deslumbrará con sus fulgores.

Que con los trinos de los ruiseñores

tus ojos se abrirán por la mañana

y tu risa será como campana

que tañe sus escalas y primores.

Yo haré que se disipen tus temores,

que nada malo habrá de sucederte

mientras tu amparo sea mi regazo.

Creo que desde hoy sólo mejores

nuestros días serán, para mi suerte,

tras sentir la ternura de tu abrazo.

 

 

 

 

Fotofija

    Me consume el trascurso de esas horas vacías, sin contenido alguno digno de hacer constar, en que se descompen...