sábado, 2 de mayo de 2026

Transparencias

 

La tarde, estremecida por un escalofrío,

va oscureciendo sobre todo lo que contemplo,

como el antiguo puente, la cúpula del templo,

la dorada arboleda o la plata del río.

Se trata de un instante mágico, uno de esos

en los que prevalece la dinámica interna,

proyectando al espacio la medular y eterna

súplica trascendida de los humanos huesos.

Recaba, sin embargo, mi atención la existencia

mostrando apenas unas comunes actitudes

y relativizando defectos y virtudes

uniformados bajo idéntica apariencia.

Se entrecruzan los pasos, lentos o acelerados,

de cuantos transeúntes diviso en movimiento

con no pocos Oteros dignos de su talento

no menos que los otros ni más ensimismados.

Quizá haya quien eleve su mirada a la altura

en un momento dado, como buscando un hito,

y sorprenda brillando allí, en el infinito,

al estratificado fulgor de la ternura.

Poco a poco, la tarde va cerrando los ojos

y sobre ella descienden postreros resplandores

para velar las causas de todos sus pudores

con tenues blondas grises y tafetanes rojos.

Se produce un conato de cósmica agonía

antes de que infinitas farolas alineadas

iluminen a tantas sombras abandonadas

al medio nocturno de la melancolía.

 

 

 

 

Transparencias

  La tarde, estremecida por un escalofrío, va oscureciendo sobre todo lo que contemplo, como el antiguo puente, la cúpula del templo, la dor...