En la estancia del duelo
prestaban los velones
tenues irisaciones
al negro terciopelo.
Y al fondo, se movía
aquel blanco impoluto
de que, a modo de luto,
el cortejo vestía.
De soledades, ¡ay!, de soledades sabemos todos tanto... Sus hechuras son para cada cual las más seguras y menos deseadas heredades. Soleda...
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