Siempre me han atraído esos caminos
apenas transitados, esos huertos,
la libertad que brindan los abiertos
espacios, el aroma de los pinos…
Los pájaros cantores, cuyos trinos
alegran el lugar con sus conciertos,
los rebaños guiados por expertos
pastores, la amistad de los vecinos…
Los tímidos arroyos cristalinos,
los cementerios en que los cipreses
custodian el reposo de los muertos…
Y las torres que otean los desiertos
desde iglesias en que los feligreses
encomiendan al santo sus destinos.
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