No puedo más. ¿Qué debo hacer ahora
con hijos entre sí tan distanciados,
que viven hoy por hoy tan ocupados
sin dejar de rendir hora tras hora?
Al parecer, la vida no mejora
ni para pobres, ni para pudientes,
que todos ejercemos de vivientes
subsistir reclamando sin demora.
Tampoco quiero ya pedir a extraños
que resuelvan mis dudas de ignorante.
Ni ser la pasajera que se inclina
por la atracción del agua, con mis años
contagiados por el dolor constante
que te matara, joven Alfonsina.
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