miércoles, 29 de abril de 2026

A vuelapluma


 

¡Qué abismo cada mente tan profundo!

¡Qué enigma el corazón del ser humano!

¡Qué desconocimiento del hermano!

Y ¡qué inhóspito entorno, el propio mundo!

Cuando un seno magnánimo y fecundo

aloja nueve meses el arcano

fruto de una semilla, de la mano

crecen un primer ente y un segundo.

¡Qué carta al infinito!... ¡Qué rotundo

milagro creador para el cristiano

o, expresado mejor, para el creyente!

Se habrá dado la vida a un inocente

híbrido de sumiso y de tirano;

huésped del esplendor y el lodo inmundo.

 

 

 

 

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