La realidad me pesa demasiado:
la que será, la que es y la que ha sido;
no existe el paraíso concebido
creando como hubiera deseado.
Ni siquiera el paraje imaginado
con suma precisión ha resistido
el inclemente paso de un olvido
que mis aspiraciones ha enterrado.
Para qué transitar lo transitado,
para qué padecer lo padecido
si la culminación es el fracaso.
Para qué recabar de lo ignorado
más de lo que ya fuera percibido:
que el margen de maniobra es bien escaso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario