martes, 10 de marzo de 2026

Decepción

 

 

 No hay nada que perder, que lo perdimos

juntos en esa brega cotidiana

de cada noche, de cada mañana

y cada acontecer que compartimos.

A causa de las dudas que sentimos

aposentarse en nuestros corazones,

consintiendo que nuestras emociones

perdieran el calor de sus arrimos.

Atravesamos páramos, seguimos

sorteando barrancos y arenales,

en pos de la que fuera  perspectiva

idílica de flores, de racimos

dorados y de mieles a raudales,

 fruto de una ilusión dulce y furtiva.

 

 

 

 

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