Se crece este dolor que me ha poblado
poco a poco, no sé si merecido
desde la decepción de mi pasado
que sumergir pretendo en el olvido.
Estalla en un lenguaje clamoroso
que expresa el vertebrado desvarío
de íntimos desesperos, en forzoso,
procesional desfile hacia el vacío.
En el sabor a muerte de mi boca
y este desarraigarme gradualmente,
late el ansia de abrirme cada vena
y derramarme toda en una loca
púrpura catarata descendente
por la severidad de mi condena.
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