miércoles, 11 de marzo de 2026

Lejos

 


 También aquí me abruma la tristeza,

—lejos del mar y lejos de Vizcaya—

que donde permanezca o donde vaya

habré de hallar en mi naturaleza.

El dardo penetró con la agudeza

con que inocula el áspid su veneno,

como el rejón de muerte, que da en pleno

punto vital con ávida certeza.

Y yo ya no soy yo… No se endereza

la rectitud del árbol doblegada

por el fiero huracán o por el rayo.

Oculta la piedad de mi corteza

la entraña fatalmente taladrada

 que no florecerá ya ningún mayo.

 

 

 

 

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