Me siento prisionera entre las estructuras
de esta vivienda urbana, de cuyos ventanales
me muestran a diario los diáfanos cristales
un exterior que animan polícromas figuras.
Se deslizan los días exentos de premuras,
en invierno y verano de sufrimiento iguales;
y avanza el deterioro por causas naturales
como una más de tantas humanas desventuras.
Hoy, cuando ya no importan plácemes ni censuras,
me acojo a cuanto apenas al nacer poseía:
Un ávido discurso ignorado en exceso
que hasta aquí me ha traído elucubrando a oscuras,
asistida tan solo por esta rebeldía
lírica y solitaria, sintiendo lo que es eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario