Deslizo la mirada estremecida
por el prodigio de la sutileza
que nos descubre la naturaleza
desde una irisación de amanecida.
Contemplo de la mar embravecida
el blanco y el azul en una pieza
y sigo percibiendo la belleza
presente en el mosaico de la vida.
En esa col de invierno, que aterida
espera ser del frío rescatada,
en la piedra del muro derrumbado,
el vuelo de la prenda suspendida
en un espacial vértigo, o en cada
limonero de fruto ya dorado…
Su espléndida artista nos la mostró unos años antes.

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