Hoy la luz se remansa en mis pupilas quietas
y de mi sangre el ritmo antes acelerado
reivindica un reposo que le será negado;
hoy el viento no mueve las alzadas veletas.
Hoy, la música es sólo un conjunto de notas,
un mundo de sonidos carentes de armonía;
hoy la razón no basta, ni la filosofía
que extrae sus conclusiones de experiencias remotas.
Hoy no existe el pasado, ni tampoco el futuro
y apenas el presente roza mi piel dormida;
hoy no me importaría abandonar la vida,
tal vez como inocente víctima de un conjuro.
Hoy me siento una cuenca exenta de pupila,
el espacio sin aire de una estancia desierta,
un silencio aterido, una esperanza muerta…
Como un apartamento vacío que se alquila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario