Paso unos días en la casa ajena,
donde temo hacer algo inadecuado
—aunque vaya despacio y con cuidado—
mientras de hallarme sola siento pena.
Por qué tanto sufrir: es mi condena
esta soledad en que me ha tocado
vivir, sin saber si es mala o buena.
La creación precisa estar serena
de ánimo, tenaz en el desvelo,
sintiendo la pasión más delirante
para que su lectura sea amena,
y, tan hiriente como un escalpelo,
algún vocablo torne emocionante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario