Me duelen más tu vida que tu muerte
y, más que mi desdicha, tu derrota;
Me conmueve lo alzado de la cuota
que en soledades te pasó la suerte.
Me resultó imposible comprenderte
a mi pesar… ¡Hoy siento tan remota
aquella sensación de hallarme rota
sin poder olvidarte ni quererte…!
Trastocó mis esquemas conocerte
y el desconcierto aquel se ha prolongado
a lo largo de todo lo vivido…
Hoy, sin poder amarte ni tenerte,
como un puñal cruel me ha traspasado
la soledad a la que has sucumbido.
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