Este grito que muere en mi garganta
por la debilidad estrangulado,
este dolor de tronco derribado
que, día a día, mi ánimo quebranta,
esta amarga sustancia que amamanta
mi paladar ya al gusto acostumbrado
del llanto más ardiente y más salado,
esta tristeza que se me atraganta…
Esta costumbre de renuncia tanta,
esta fidelidad a lo soñado,
el propio corazón, que se levanta
para caer de nuevo derrotado,
constituyen el hierro que me imanta
al lírico y paupérrimo legado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario