Ante mí tengo lo más placentero
que haya soñado hacer en esta vida.
Y, sin embargo, me siento sumida
en no sé qué marasmo lastimero.
Un claustro monacal es lo primero
que concibe mi mente distraída
y una paz arbolada y florecida
como entorno más próximo y señero.
¿Existirá la trocha o el sendero
que llegue al monasterio hospitalario
en que pudiera ser acomodada?
Que aquí la libertad se halla trucada
y cada cual pasea su calvario
por el falso tumulto callejero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario