Insólito momento, no incluido
en agenda ninguna por mi parte,
ajeno a cualquier cita con el arte
o a un afán rescatado del olvido.
Es… de los huracanes un descuido
que sacude el crespón de mi estandarte.
(No irás tú, siempre terne, a desgarrarte
ni a declinar a causa del rugido…)
Ignoro si es mi voz la que ha surgido
—clara, templada, firme y armoniosa
en su declamación— para afirmarte
que la percepción propia no reposa
y sabrá, andando el tiempo, valorarte
como un fugaz presente merecido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario