Me siento una vez más ante el teclado
y contemplo las letras desvalidas,
pendientes de estas yemas ya curtidas
que desde la emoción las han pulsado.
Quiero que cada verso fluya: airado,
producto de mareas distendidas,
o flujo de palabras trascendidas
de un manantial de voces silenciado…
¿Qué quieres iniciar, verso extraviado
entre las luminarias encendidas
sobre la afectación y el descontento?
Tal vez, algún reproche moderado,
quizá unas disensiones contenidas,
o la melancolía de un lamento.
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