sábado, 21 de febrero de 2026

De soledades

 

De soledades, ¡ay!, de soledades

sabemos todos tanto... Sus hechuras

son para cada cual las más seguras

y menos deseadas heredades.

Soledad en el campo, en las ciudades,

durante dilatadas singladuras,

en estancias monásticas y oscuras

y en el seno de grandes propiedades.

¿Quién al tesón de sus asiduidades

no ha opuesto resistencia? Nadie ignora

la ingrata sensación de su presencia

a lo largo de todas las edades,

causa por la que no poco se llora,

cuanto más tarde, con mayor frecuencia. 

 

 

 

 

Discreta oda a la bondad

 

Es una cualidad poco apreciada

frente a la inteligencia deslumbrante,

a la prosperidad, o al petulante

gesto de fomentar la mascarada.

Ella es humilde, como la morada

violeta de perfume penetrante,

como la luz del alba en el instante

que sucede a la oscura trasnochada.

En esta sociedad atribulada

apenas continúa respirando,

a la hospitalidad de una celdilla

por el factor humano confinada,

sintiéndose impotente contemplando

de la mezquindad cada avanzadilla.

 

 

 

De soledades

  De soledades, ¡ay!, de soledades sabemos todos tanto... Sus hechuras son para cada cual las más seguras y menos deseadas heredades. Soleda...